Testar més lliurement: sí, però amb més eines pels hereus

pen-1743189_960_720

Llegeixo en una notícia sobre l’augment dels testaments que inclouen clàusules de desheretament en relació als fills o néts a Catalunya des que al Llibre IV del Codi Civil de Catalunya es va incloure l’apartat e) a l’article 451-17, és a dir, la possibilitat de desheretar per causa d’absència manifesta i continuada de relació familiar entre el causant i el legitimari.

Aquesta norma, que a priori dóna més llibertat al testador per establir les seves últimes voluntats, permetent-li privar de la llegítima (aquell 1/4 de l’herència que per llei correspon a determinades persones) als legitimaris (és a dir, per exemple: si un té fills, aquests), no és tan fàcil d’aplicar com d’incorporar en un testament. I és que l’article 451-17.e) disposa que aquesta falta de relació familiar sigui per causa exclusivament imputable al legitimari, és a dir, a qui tindria dret a aquest 1/4 de l’herència pel simple fet que la llei li atorga la condició de legitimari.

Aquesta exigència última, que la falta de relació s’imputi a qui ha de rebre la llegítima, i que llegeixo a la notícia que el Col·legi de Notaris de Catalunya no va incloure a la proposta d’elaboració de la norma, és la font de múltiples conflictes entre legitimaris i hereus del familiar mort, qui al seu dia confiava que amb la incorporació de la clàusula de desheretament aquest ja podia operar automàticament. I és que ja pot créixer el nombre de testaments que inclouen aquest tipus de clàusula, que si no l’acompanyem de les eines necessàries per a què s’apliqui, serà objecte d’impugnació i, molt possiblement, de la seva nul·litat per la impossibilitat de poder acreditar que la falta de relació era imputable al legitimari.

Als nostres despatxos són molts els que acudeixen buscant assessorament per a testar i convé advertir als que volen incorporar aquesta clàusula que necessàriament hauran de fer constar al testament el màxim d’informació possible en relació als motius que el porten a incorporar-la, i revestir aquesta decisió de múltiples actuacions que tendeixin a poder fer prova, en el futur i en el cas d’una molt probable impugnació, de la falta de relació i que les causes de la mateixa són imputables al legitimari. Si no ho fem, qui testa més lliurament pot estar deixant un munt de maldecaps als seus estimats i volguts hereus.

Anuncis

A voltes amb el contracte d’assegurança de vida

Avui he tingut classe d’Instruments de Tràfic Empresarial a la Facultat de Dret de la UB, on hem estat tractant aquests últims dies sobre el contracte d’assegurança. Avui era el torn d’analitzar l’assegurança de vida i arran de les sempre interessants preguntes que em plantegen els alumnes d’aquest any (no sabeu, alumnes, com motiva el vostre interès per saber més o per entendre el que s’us intenta explicar), he topat amb una sentència (Sentència de l’Audiència Provincial d’Alacant (Secció 9ª) 250/14 de 20/05/2014) que analitza dues qüestions importants pel que fa a aquest tipus de contractes d’assegurances:

1.- Si en el cas concret que coneix l’Audiència Provincial d’Alacant estem davant d’un autèntic contracte d’assegurança mixt (en què el risc assegurat és la supervivència, però també la mort de l’assegurat) o un contracte de dipòsit constituït amb la finalitat d’obtenir una rendibilitat fixa, sense cobrir cap risc. La discussió em sembla prou interessant per compartir-la en aquest espai. L’Audiència falla a favor de considerar que es tracta d’un contracte d’assegurança essencialment per la condició d’entitat asseguradora d’una de les parts contractants. Us deixo l’argumentació tot seguit:

TERCERO.- Calificación jurídica de los contratos litigiosos . El primer motivo del recurso de apelación plantea una cuestión jurídica. Sostiene la apelante que la Juez de Primera Instancia ha incurrido en un error de calificación al declarar probado que doña Rosalia suscribió cuatro contratos de seguro mixto con la compañía ASEVAL. Dichos contratos fueron, en realidad, depósitos constituidos con la finalidad de obtener una rentabilidad fija, ya que no cubren ningún tipo de riesgo. Ésta era la voluntad de las partes -señala la recurrente- al firmar las pólizas y la que debe prevalecer, ya que los contratos son lo que son, y no lo que las partes dicen que son. El motivo no puede prosperar. En realidad, poco se puede añadir a la fundamentación de la sentencia recurrida, que damos por reproducida. Basta con analizar las pólizas presentadas con el escrito de demanda para desechar la calificación jurídica propuesta en el recurso: 4 1º Los contratos se suscriben con ASEGURADORA VALENCIANA S. A., DE SEGUROS Y REASEGUROS (ASEVAL), compañía aseguradora que queda sometida a lo dispuesto por el Real Decreto Legislativo 6/2004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de ordenación y supervisión de los seguros privados. El art. 4.1.a) de esta ley prohíbe a las compañías aseguradoras realizar operaciones que carezcan de base técnica actuarial. Es decir, difícilmente se podrá considerar que la intención de las partes fue celebrar una serie de contratos de depósito remunerados con una renta fija cuando una de ellas tenía prohibida la realización de este tipo de operaciones. 2º Tanto en las condiciones generales como en las condiciones particulares de las pólizas se hace referencia, en todo momento, a un contrato de seguro. Se identifica al tomador, al asegurado, a los beneficiarios, se describen las garantías cubiertas (renta mensual vitalicia y fallecimiento por cualquier causa, excepto suicidio en el primer año), se fija el importe de la prima y se acompaña a las mismas un cuestionario de salud (docs. 2 a 5 de la demanda, f. 36 a 51). Se trata, por tanto, de los elementos subjetivos y objetivos propios de un contrato de seguro. 3º No es cierto, como se afirma en el recurso, que falte en los contratos el elemento esencial del riesgo objeto de cobertura. Las pólizas aportadas a autos cubren dos riesgos de la asegurada: su muerte y su superviviencia. De hecho, en el apartado correspondiente a los beneficiarios se distinguen claramente los mismos. Así, en caso de supervivencia se fija como beneficiaria a la propia asegurada. Para el caso de fallecimiento se establecen distintos beneficiarios, dependiendo de cada póliza. En la primera, son sus tres hijos. En las tres pólizas restantes, se nombra únicamente a cada uno de ellos. Resulta evidente, por tanto, que nos encontramos ante un seguro de vida, según se define en el primer párrafo del art. 83 de la Ley de Contrato de Seguro (LCS ): “por el seguro de vida el asegurador se obliga, mediante el cobro de la prima estipulada y dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato, a satisfacer al beneficiario un capital, una renta u otras prestaciones convenidas, en el caso de muerte o bien de supervivencia del asegurado, o de ambos eventos conjuntamente” . 4º La declaración de la testigo doña Noelia , directora de una sucursal de BANCAJA que emitió la certificación obrante al folio 30 de autos, no desvirtúa lo dicho. La recurrente realiza una interpretación sesgada e interesada de sus manifestaciones para tratar de justificar que los productos contratados eran productos financieros, y no contratos de seguro. Sin embargo, la declaración de la Sra. Noelia no fue clara en este sentido pues manifestó, entre otras cosas, que se trataba de algo parecido a un plazo fijo, pero que no lo era (min. 15:12 de la grabación). De hecho, llegó a reconocer su ignorancia en cuestiones de marcado perfil jurídico cuando fue inquirida al respecto ( “a tanto no llego” , dijo al ser preguntada sobre el rescate de las pólizas: min. 18:27). En todo caso, la naturaleza de los contratos no puede venir determinada por la declaración de esta testigo, sino por el contenido de los pactos consignados en las pólizas, que es elocuentemente definitorio de la existencia de varios seguros mixtos.

2.- La inclusió de les primes al cabdal relicte, al patrimoni hereditari, s’acabin considerant que el contracte objecte d’autos és d’assegurança o no. I sobre aquest punt s’invoca per part de l’Audiència el que ja ha establert el Tribunal Suprem:

CUARTO.- Integración de las primas en el patrimonio hereditario . Señala la apelante que aunque se califiquen los negocios jurídicos litigiosos como contratos de seguro, las primas satisfechas por la tomadora se integran en su patrimonio hereditario, pues así lo determina la STS de 14 de marzo de 2003 . Lo cierto es que la propia cita jurisprudencial empleada por la recurrente basta para desestimar este segundo motivo del recurso, ya que la restitución de las primas al patrimonio del tomador fallecido sólo se contempla por el Tribunal Supremo en caso de que hayan sido satisfechas en fraude de los derechos de los legitimarios, algo que no se ha alegado en el presente litigio y que, por tanto, ha quedado extramuros del debate procesal. En concreto, lo que señala la STS nº 243/2003, de 14 de marzo (rec. nº 4172/1999 ; Pte. Excmo. Sr. Villagómez Rodil) es lo siguiente: “la otra cuestión que plantea el motivo es la referente a si ha de considerarse integrada en la herencia la suma de trece millones de pesetas, correspondiente a seguro de vida que había concertado el causante -titular de la Libreta K-D- con la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona. En el referido seguro figura como beneficiario su esposa doña Brigida , que fue la que percibió el capital asegurado. La Audiencia incluyó la referida suma en el dinerario a devolver, al estimar que respondía a una operación financiera de depósito para tener acceso a beneficios de tributación. Cualquiera que sean las ventajas fiscales obtenidas o pretendidas y el sistema tributario aplicable a determinados contratos, cuando revisten indudable condición de civiles o mercantiles no pueden resultar desnaturalizados, pues ha de respetarse la voluntad contractual de las partes y reglamentaciones que pactaron. Aquí estamos ante un contrato de seguro de vida sometido a la disciplina de la Ley 50/1980, de 5 de octubre, y hace aplicable el articulo 88 , que hay que relacionar con el 7, en cuanto preserva los 5 derechos de los beneficiarios, al disponer imperativamente que la prestación del asegurador deberá de ser entregada al designado beneficiario, el que dispone a su favor de un derecho propio y autónomo frente al asegurador, al ostentar el crédito condición de estar dotado de primacía. Este crédito del beneficiario se manifiesta prevalente y excluyente respecto a los herederos legítimos del tomador, ya que el referido artículo 88 establece que la prestación ha de serle satisfecha aún contra las reclamaciones de aquellos, a los que sólo les asiste el derecho al reembolso de las primas abonadas por el contratante en fraude de sus derechos. El beneficiario es distinto de los herederos, aunque puedan coincidir y las cantidades que como beneficiario del seguro ha de percibir son de su exclusiva propiedad, y así lo decía el artículo 428 derogado del Código de Comercio , por lo que no se integran en la herencia del causante y, consecuentemente, no responden de sus deudas” . Esta Audiencia Provincial de Alicante ha seguido el mismo criterio, como no podía ser de otra forma, en su sentencia (Sección 6ª) nº 158/2013, de 10 de abril (rollo nº 716/2012; Pte. Ilma. Sra. Caturla Juan): “en el presente caso es evidente, a la vista de las prestaciones garantizadas por el contrato referido, estamos ante un contrato mixto de renta vitalicia y seguro de vida, en el que el riesgo en el primero es “la vida” de la tomadora del seguro; y en el segundo el riesgo cubierto es “la muerte” de la tomadora del seguro , de forma que la indemnización o capital corresponde percibirla a quien el tomador designe como beneficiario, no a los designados herederos, como resulta de lo dispuesto en el art. 88 de la LCS al disponer que “la prestación del asegurador deberá ser entregada al beneficiario, en cumplimiento del contrato, aun contra las reclamaciones de los herederos legítimos y acreedores de cualquier clase del tomador del seguro. Unos y otros podrán, sin embargo, exigir al beneficiario el reembolso del importe de las primas abonadas por el contratante en fraude de sus derechos”. Como dice la SAP de Valladolid de 16 de julio de 2012 “viene considerándose por el sentir mayoritario de la doctrina científica y jurisprudencial, acerca de la atribución de las prestaciones por seguro de vida, en interpretación de lo prevenido en los arts 85 y 88 de la Ley de Contrato de seguro , Ley 50/80 de 8 de Octubre, las percepciones derivadas de tales prestaciones constituyen un derecho propio, derivado de una relación contractual inter vivos, “iure stipulationis”, que genera un derecho frente al asegurador ajeno al mecanismo de la sucesión hereditaria, estando protegido el beneficiario, con derecho propio e independiente, de todas las posibles reclamaciones de los herederos y acreedores del asegurado, nacido de la autónoma e independiente condición de beneficiario. Concepto diverso del de herederos, aunque puedan coincidir y las cantidades percibidas en tal concepto, son de su exclusiva propiedad por lo que no procede su ingreso en la herencia del causante ni responden de sus deudas ( Sentencias del Tribunal Supremo, Sala 1ª Civil de fecha de 14-3-03, y Sala de lo Social , de fecha de 1-12- 87)”. En consecuencia el importe de 18.000 €, como prima única satisfecha a la contratación, no puede formar parte “ab initio” del activo del caudal relicto, en tanto no se constate que perjudica los derechos legitimarios, pues el importe de la prima solo podrá tomarse en consideración a efectos de comprobar si perjudica la legítima, para en su caso proceder a la oportuna reducción.En el presente caso no solo no se ha practicado prueba dirigida a acreditar dicho perjuicio o fraude en la contratación, ni tan siquiera existe indicio racional de que su suscripción tuviese por objeto sustraer de la masa hereditariatal cantidad para defraudar los derechos legitimarios. En consecuencia, dicha suma no puede ser incluida, lo que conlleva la estimación del recurso planteado. En este mismo sentido se pronuncian las SAP de Valladolid de 16 de Julio de 2012 ya citada, SAP de Madrid de 26 de Octubre de 2012 ” .

 

La cotitularitat en els comptes corrents bancaris

euro-870757_960_720

És innegable que hom pot ser titular únic d’un compte corrent bancari o compartir-lo amb altres cotitulars (ja sigui el cònjuge o la parella, els fills o els pares). En aquests casos, convé distingir entre dos conceptes diferents que porten a confusió als profans en la matèria. Em refereixo, com alguns hauran pogut intuir, a la disponibilitat i a la titularitat.

La disponibilitat, com es desprèn del seu nom, es refereix a la possibilitat i manera de retirar els fons dipositats en el compte corrent amb més d’un titular: si ho podran fer indistintament o necessàriament caldrà la concurrència de tots ells per poder realitzar retirades de numerari.

Quan estem davant d’un compte corrent amb més d’un titular, és necessari que al contracte que regirà les relacions entre el banc i els clients titulars del compte, es determini com s’articularà la disponibilitat. Habitualment distingirem:

  • El compte corrent solidari o indistint, que és el més habitual en el tràfic i en el qual qualsevol dels titulars pot disposar del compte de forma total, podent efectuar retirada de fons sense necessitat del consentiment de la resta de cotitulars.
  • El compte corrent mancomunat, aquell pel qual serà necessari el concurs de tots els titulars (o alguns d’ells si així s’ha pactat) per poder disposar del compte.

Qüestió diferent de la disponibilitat és la titularitat o la propietat sobre els fons que puguin ser dispositats al compte corrent bancari, és a dir, a qui pertanyen els diners que es trobin dispositats al compte corrent: si a tots els titulars o només a un o alguns d’ells.

És important abordar aquest punt perquè és font de controvèrsia en no pocs casos d’herències en què el causant és cotitular d’un compte corrent. El fet que el compte corrent sigui de càracter solidari o indistint suposa que la propietat dels fons s’atribueixi a tots els cotitulars per igual, en la mateixa proporció, i que, per exemple, en el cas de la mort d’un d’ells puguin la resta de cotitulars retirar el 100% dels fons sota tal pretext?

La resposta és que no.

Tant la doctrina com la jurisprudència són clares en aquest sentit, entenent que la simple titularitat dels fons en els comptes corrents bancaris no suposa la copropietat, que ve precisada per les relacions internes entre els titulars bancaris, i més concretament per la titularitat dels fons (STS 5/07/1999, 7/02/2003, 14/03/2003) en interpretació de l’article 393 CC: “es presumiran iguals, mentre no es provi el contrari, les porcions corresponents als partícips en la comunitat”.

Recentment, resolent sobre la titularitat d’un fons d’inversió, el Tribunal Suprem ha declarat:

“debe señalarse que, en relación a las cuentas, depósitos o fondos de inversión, la doctrina jurisprudencial de esta Sala no da un valor determinante o concluyente, por sí sola, a la titularidad bancaria de los mismos ya respecto de la condición de propietarios de los partícipes, o bien, respecto del reparto o de su distribución igualitaria, pues en ambos casos habría que estar al título material que causaliza dicha adquisición o atribución patrimonial. En el presente caso, no cabe duda, conforme a la prueba practicada y al propio reconocimiento de la demandada, acerca de la naturaleza ganancial del meritado fondo y de su transmisión mortis-causa por la que, realizándose previamente la correspondiente liquidación de la sociedad legal de gananciales, la distribución del mismo deberá responder, en el presente caso, a los criterios distributivos contemplados en el testamento del causante; tal y como expresamente contempla la cláusula tercera de la citada escritura de aceptación y adjudicación de la herencia respecto a cualesquiera otros bienes o créditos pertenecientes al caudal hereditario.” (STS 3/11/2014)

Al seu torn, el CCCat al seu art. 552-1.3 diu que “els drets en la comunitat i, per tant, les quotes es presumeixen iguals llevat que es provi el contrari”.

Per tant, si podem acreditar que els fons dipositats en un compte corrent són propietat d’un sol dels cotitulars, aquesta presumpció que els diners pertanyien a tots els cotitulars del compte per igual decaurà.

FAQ: el fet d’acceptar l’herència suposa renunciar al dret de reclamar la llegítima si l’herència no la cobreix?

Als despatxos dels advocats, sovint, ens acudeixen persones que tenen consultes molt puntuals o ens trobem que en un cas, per més bé que ens expliquem, els clients sempre tenen alguna pregunta del tot lògica però que els juristes donem per suposada quan no ho és.

Amb l’ànim de millorar el coneixement dels lectors no juristes que passen per aquest blog, i alhora com a compendi, m’he decidit a iniciar una nova secció al blog que pretén donar resposta a aquestes preguntes més freqüents incorporant dues etiquetes al núvol d’etiquetes: #FAQs i #preguntesfreqüents. Pels despistats o poc avesats a utilitzar les etiquetes per navegar pel blog, el títol del post anunciarà ja que es tracta d’una pregunta freqüent tot constant al mateix la introducció “FAQ:”, com he fet servir de títol en el present post.

Avui és el torn de tractar sobre la llegítima i una de les preguntes clàssiques dels clients. En aquest cas, el client és hereu i legitimari del causant, però el que rep per herència no cobreix el que li pertoca per llegítima. La pregunta: el fet d’acceptar l’herència suposa renunciar al dret de reclamar la llegítima? O tot i l’acceptació puc reclamar-la igualment a posteriori?

L’acceptació de l’herència no impedeix a l’hereu que és legitimari la reclamació de la llegítima que per llei li pertoca si el que rep per herència no cobreix quantitativament la llegítima.

Això és així perquè: en primer lloc, l’article 451-2.2 del Codi Civil de Catalunya estableix que la llegítima s’accepta sempre que no s’hi renunciï de forma expressa. En concret: “Es presumeix que la llegítima és acceptada mentre no s’hi renuncia d’una manera expressa, pura i simple”. Per tant, acceptant l’herència no es renuncia a la llegítima. Si s’hi volgués renunciar s’hauria de fer de forma expressa. Alhora, procedeix igualment el pagament de la llegítima si el causant atribueix béns de l’herència als legitimaris que no són suficients per cobrir quantitativament la llegítima.

Què és la llegítima?

Seguint la línia dels últims articles publicats, i per tant continuem parlant d’herències, avui tractarem sobre la llegítima, de la qual de ben segur que n’han sentit a parlar i, si és així, l’associaran a la idea que fins i tot aquell fill pròdig d’una família rebrà una part de l’herència.

El sistema successori català, així com l’espanyol (amb diferències importants que ja veurem), contemplen l’existència d’una figura que es coneix com la llegítima. Aquesta no és més que un dret d’origen legal que tenen determinades persones d’adquirir una part de l’herència d’una persona que ha mort pel fet de ser-ne familiar directe, en concret, per ser-ne fill (o nét si aquest fill va morir abans) o en defecte de fills, els pares. Així ho preveuen els articles 451-3 i 4 del Codi Civil de Catalunya, mentre que en el Codi Civil espanyol també es preveu l’existència de llegítima per al cònjuge vidu, és a dir, basada en una relació matrimonial amb el causant (la persona que mor), com estableix el seu article 807.

La part de l’herència que té dret a rebre el legitimari (o els que hi pugui haver dividint-se a parts iguals aquesta part) un cop detrets els deutes del causant, a Catalunya s’estableix en un quart (1/4). En canvi, el Codi espanyol preveu una llegítima que consisteix en una tercera  part (1/3) de l’herència; un valor certament més elevat.

I això és així tant si no hi ha testament i és la llei que determina qui ha d’heretar, com si n’hi ha i s’ha determinat clarament la voluntat del causant d’instituir uns hereus determinats. No els sembla un límit a la llibertat d’atorgar testament? No havíem quedat que podiem deixar el nostre patrimoni ordenat segons la nostra pròpia voluntat? La llegítima imposa certs i importants límits i només en pocs casos, com per exemple per desheretament exprés del causant, la aquesta no tindria efecte.

Doncs bé, desaparegudes, crec, les justificacions de la seva existència que històricament eren preservar la igualtat entre els fills per no beneficiar al primogènit, així com en la necessitat de dividir els grans patrimonis per tal que tinguessin accés al comerç; avui encara suposen una càrrega per l’hereu que no és ni fill, ni nét, ni pare, que haurà de respectar aquest dret i pagar als legitimaris aquesta quarta part de l’herència, convertint-se en deutor d’un valor que podrà entregar a qui li reclami, ja sigui amb diners o amb béns de l’herència a elecció, afortunadament, de qui es troba obligat a pagar-la.

Com veuen, la llegítima pot ser (i és, no els enganyaré) una font de conflictes quan s’obre una herència. Així doncs, els convido a reflexionar si no seria interessant plantejar-se’n la supressió si ha perdut la seva raó de ser. Suposo que hi haurà opinions de tots colors.

Ordenar la nostra successió II

El passat mes de juny us explicàvem què passa amb el patrimoni d’una persona quan mor (el causant). Dèiem que es pot fer a través d’un testament amb una o altra forma, però també que existia la possibilitat que a falta d’aquest la Llei s’encarregués de determinar qui té dret a l’herència, com s’articularà la successió.

La Llei, doncs, a falta de la voluntat del causant, s’encarrega de suplir-la, obrint-se així el que es coneix com la successió ab intestato o intestada. S’ocupa d’ella el Títol IV del Llibre IV del Codi Civil de Catalunya i concretament l’article 441-1 estableix que la successió es regeix per la Llei quan una persona mor sense deixar hereu testamentari o quan el nomenat hereu no arriba a ser-ho; és a dir quan no hi ha testament (o quan aquest no té institució d’hereu, que aleshores és un codicil) o quan l’hereu no pot arribar a ser-ho, bé per premoriència (mor abans que el causant), bé per indignitat successòria (article 412-3 del Codi Civil de Catalunya).

Amb aquesta varietat de supòsits que porten a la successió intestada, val la pena doncs, conèixer com la Llei estableix que es produirà la successió d’una persona.

Doncs bé, el Codi Civil de Catalunya estableix que els hereus d’una persona en la successió ab intestato siguin persones que s’identifiquen per la seva relació familiar amb el causant: de parentiu o de matrimoni (o equivalent unió estable de parella).

En primer lloc els parents cridats són els fills o, en cas d’haver mort amb anterioritat al causant, els descendents dels fills mitjançant el dret de representació. Si el causant en tal cas manté el vincle matrimonial o la unió estable de parella, el cònjuge que el sobreviu té certs drets sobre l’herència, passant a ser usufructuari universal dels seus béns i drets. En segon lloc, i faltant els fills i descendents, la Llei crida a succeir-lo al cònjuge sobrevivent.  En tercer lloc i si el causant mor sense descendència i sense cònjuge, els cridats són el pare i la mare i, defectivament, els seus ascendents ulteriors. I si falten tots els anteriors, l’herència es defereix als parents en línia col·lateral: els germans i nebots (aquests per dret de representació) i si falten aquests, la resta de parents col·laterals sense dret de representació fins al quart grau (cosins). I per últim, i si faltessin totes aquestes persones, l’hereva passa a ser aleshores la Generalitat de Catalunya.

Amb tot, és fàcil concloure que en la majoria dels casos i per preservar certs interessos, és preferible atorgar testament per tal que l’última voluntat d’un estigui ben determinada. Mai se sap què pot passar, però el testament és revocable (poc modificar-se quan es vulgui) i permet ordenar a qui i com es repartirà l’herència.

Ordenar la nostra successió I

Sovint, per tractar-se d’un fet que ens arriba més tard o més d’hora a tots plegats, ens plantegem què passarà després de la nostra mort. Una pregunta transcendental que no ha escapat a ningú, però a la qual podem donar part de la resposta. Quan una persona mor, què passa amb el seu patrimoni?

Quan es produeix la mort d’una persona, jurídicament s’obre la successió del seu patrimoni, a la qual són cridats tots aquells que tinguin el dret de succeïr-lo. És a dir, que quan un mor el conjunt de béns, drets i obligacions que ostenta passen a una tercera o terceres persones d’acord amb el que el mort (el causant) hagi volgut establir en un testament (o bé, si aquest testament no s’ha atorgat mai, d’acord amb el que estableix la llei). Per tant, tant si s’ha fet testament, com si mai se n’ha fet cap, se sabrà què passarà amb el seu patrimoni en el moment de la seva mort.

El testament és un document que tota persona pot atorgar per tal d’ordenar la seva successió, de determinar qui serà o seran els seus successors (hereus) quan mori, amb total llibertat però amb subjecció al què disposa la llei. De testaments n’hi ha de diferents tipus. El més idoni i més segur és el testament notarial, que com el seu nom indica és el que s’atorga davant d’un notari.

De testaments notarials en tenim dos tipus: els oberts i els tancats. La diferència entre un i altre rau en què el primer és aquell que s’atorga davant el notari, a qui el testador (la persona que fa testament) li comunica la seva voluntat de paraula o per escrit; per tant és el notari qui redactarà el testament amb el que el testador li ha expressat. En canvi, el testament tancat és aquell que redacta el propi testador  (o un tercer autoritzat) per escrit i signat en totes i cadascuna de les seves pàgines i que és dipositat en una coberta tancada de manera que no en pugui ser extret que serà entregada al notari; en aquest cas el notari no coneix la voluntat del testador ni ha escrit el testament, passant només a ser protocolitzat (arxivat a l’arxiu del notari). És clara la diferència, doncs, que el testament tancat sempre pot contenir clàusules que hagin d’interpretar-se o sense rigor jurídic que pot portar problemes a l’hora de conèixer com es reparteix l’herència.

Una altra forma de testar seria a través del que es coneix com el testament hològraf, que és aquell que consta per escrit i signat de manera autògrafa pel testador, que només serà vàlid si es comprova que és autèntic i que a més conté els mateixos problemes d’interpretació, falta de rigor i de seguretat jurídics que el testament tancat.

Si no s’ha atorgat testament aleshores és la llei la que determina qui són els nostres hereus.